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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Joven Española Captada Aparentemente por una Secta Desconocida en Perú - El Caso Despierta Preocupación en España


Anna Marín, una joven de 21 años de Elche - España, se encuentra en Perú desde finales de agosto.

Según apuntan sus familiares y la investigación, podría haber sido captada por una secta.

Hasta el mes de noviembre, Anna llevaba una doble vida oculta a su familia que ahora ha salido a la luz tras su desaparición. 

Dejó de asistir a clases en la universidad en noviembre y se distanció gradualmente de sus amigos.

En julio pasado, Anna realizó un viaje de una semana a Perú por primera vez, diciendo a su familia que se trataba de un viaje universitario. 

Sin embargo, el 29 de agosto 2023, informó a sus padres de que se iba con unas amigas y que regresaría el 5 de septiembre. 

Más tarde informó a su familia que se quedaba en Madrid donde había encontrado trabajo.

Desde entonces, el entorno de Anna empezó a sospechar y, cuando volvieron a tener contacto con ella, les informó de que estaba en Lima, Perú.

Les dijo también que había dejado una nota de despedida en la mesita de noche. 

En la nota, la joven aseguraba estar bien y que había tomado la decisión de irse por voluntad propia. 

Los padres de Anna acudieron a la comisaría para informar sobre la situación y se inició una investigación en la que Anna nunca perdió el contacto con sus padres, manteniendo un diálogo constante.

En declaraciones a Espejo Público, el hermano de Anna, David Marín, asegura que ha mantenido contacto con sus familiares y les ha pedido que retiren la denuncia por su desaparición, expresando su deseo de permanecer en Perú. 

David asegura que la familia se encuentra destrozada y que el contacto se trata de mensajes y audios a través de Whatsapp "muy extraños".

Anna también se ha puesto en contacto "mediante correos electrónicos con amigas suyas, pero se ven similitudes con el caso de Patricia Aguilar".

Aguilar es una joven de Elche también, que fue captada durante 548 días por una secta peruana a través de Internet en el año 2017.

La desaparición de Anna, tiene a su familia en vilo. 

Nunca antes se había marchado de casa y lo que se desprende de la investigación es que la chica ha podido ser captada por una secta, o alguien relacionado con un grupo esotérico de ese corte. 

Todo encaja: las mentiras, el aislamiento y una nota de despedida que ni siquiera parece escrita por ella.

La joven universitaria, estudiante de cuarto de Historia, siempre fue "muy responsable, muy casera y muy familiar". 

Así lo asegura su hermano David, con el que ha podido hablar Libertad Digital. 

Oficialmente, Anna está desaparecida desde el 29 de agosto. 

Es el día en el que ella sale de su domicilio en Elche para pasar unos días en la casa de campo de una amiga con motivo de su cumpleaños.

A sus padres no les extrañó, porque ya lo había hecho "otros años", por las mismas fechas, aunque nunca antes había estado allí tanto tiempo. 

Ellos se preocupan a partir del 5 de septiembre, la fecha en que estaba previsto que volviese a casa. 

Durante esa semana, el contacto fue telefónico o por escrito (a través de WhatsApp). No cogió ninguna videollamada. Ahora entienden por qué.

La joven no estaba donde había dicho a sus padres, salió de España el mismo 29 de agosto, como les confirmó la policía una vez formalizaron la denuncia por su desaparición. 

No había estado sola fuera de España en muchas ocasiones, solía viajar con su familia y tampoco con mucha frecuencia. 

Normalmente pasaban sus días de descanso en una segunda residencia que tienen en Santa Pola.

Su hermano sabe que Anna fue a París con sus amigos cuando acabó el instituto y ya no recuerda ninguna otra salida relevante hasta su reciente viaje de fin de carrera a Perú. 

Como es lógico, el último se supone que lo había realizado con sus compañeros de la universidad. 

Sin embargo, a partir de su desaparición han descubierto que no iba a clase desde el mes de noviembre.

Ella salía de casa cada día a la misma hora para acudir a la facultad.

Pero no saben dónde ha estado yendo todos estos meses, en los que -han sabido ahora- "ha roto abruptamente" con su círculo de amigos y compañeros. 

Del 24 de julio al 7 de agosto Anna estuvo en Perú, pero no saben qué hizo ni con quién. 

Los investigadores intentan averiguar "quién la recibió allí".

"Está claro que conocía a alguien", asevera a David, "no se fue a la aventura". 

Lo extraño es que a la vuelta de su viaje -añade- se comportó "con normalidad". 

Con lo que conocemos a día de hoy "evidentemente algo le debía estar pasando ya hace mucho tiempo", comenta su hermano, "pero aquí el comportamiento que tenía, en casa, era un comportamiento cero sospechoso".

"Todos tenemos nuestras cosas", insiste, "pero ni siquiera podemos hablar de rebeldía". 

"Podría tener en un momento determinado una respuesta mala, pero era un grano en el desierto", explica. 

Su familia no alcanza a comprender lo que está pasando y cómo llegaron hasta ella las personas que puedan estar detrás de su marcha. "Creemos que debió ser por redes sociales, foros o algo así".

El día 5 de septiembre por la mañana es cuando saltan las alarmas. 

Anna había dicho a sus padres que volvería con sus amigos de la casa de campo de la compañera de la universidad que había cumplido años. 

"No dan señales de vida, y empiezas a preocuparte. 

Por un lado, dices: a ver si les ha pasado algo con el coche. 

Por otro, te pones en lo positivo y dices: pues a lo mejor es que han estado hasta las tantas de fiesta o lo que sea, y no se han despertado aún, o se han ido a la playa y ella se ha dejado el móvil", explica David Marín.

"El caso es que va pasando la mañana y la preocupación va en aumento", añade. 

Él estaba de vacaciones, su madre se pone en contacto para explicarle la situación y él le escribe un WhatsApp para ver cuándo volvía y si quedaban "para desayunar o para almorzar". 

No hubo respuesta. "La llamábamos por teléfono, pero ni siquiera daba señal", señala. 

No es hasta las cuatro de la tarde cuando Anna contesta a su madre y a su hermano para decirles: "nos hemos quedado dormidos, estamos ya recogiendo y volvemos".

La tranquilidad les duró poco tiempo. 

Aproximadamente una hora más tarde, la joven manda otro mensaje "muy raro" que les deja descolocados. 

Esta vez a su padre y a su madre, para comunicarles "que se va de casa". 

"Lo que decía no tenía ni pies ni cabeza. Era muy raro. No solo por el contenido, sino también por la forma de escribir. 

Usaba expresiones y dejes de escritura latina, con frases muy extrañas", argumenta.

La primera versión que Anna ofrece a sus padres es "que se va con un amigo de la universidad, al que creemos que hace bastante tiempo que no ve, porque le ha conseguido un trabajo en Madrid y se que se va a vivir allí". 

Sin embargo, deja una nota de despedida "también muy rara" en la que señala que las circunstancias de su marcha son otras.

Según el escrito, que la chica guardaba en una libreta dentro del armario de su habitación, "se iba a un piso con tres amigas de la universidad, círculo con el que ya sabemos que no tiene contacto desde hace mucho, para trabajar y vivir por su cuenta". 

Y, además, señalaba que "estará cerca pero sin contacto". Es entonces cuando deciden ir a la policía y ésta les confirma "que ha salido del país".

A partir de ahí empiezan a descubrir la gran cantidad de mentiras que Anna les había estado contando desde hacía meses.

Llevó otra vida a espaldas de su propia familia. 

Así fue incluso cuando se marchó a Perú con la excusa de ir a la casa de campo de una amiga para celebrar su cumpleaños. 

Ella mantuvo contacto diario con su madre para -supuestamente- ir contándole lo que hacían: "mamá, hoy hemos estado en Benidorm. Hemos cenado esto, o hemos comido esto otro...". 

Ahora todo empieza a cuadrarles. Entre otras cosas, los horarios a los que se ponía en contacto con sus familiares.

Cuando les dice que se ha marchado, no tardan en sospechar que podía encontrarse en Perú. 

Era el lugar al que había viajado recientemente y habían descubierto que no estuvo allí con sus amigos de la universidad (de los que se había separado bastante tiempo atrás). 

Una vez que formalizan la denuncia por su desaparición, los investigadores les confirman que estaban en lo cierto. está en Lima, la capital del país andino, o al menos estaba en aquel momento.

"Son todos estos comportamientos extraños los que nos han llevado a pensar en que hay una secta detrás", explica David. 

De hecho, es una de las vías que están explorando los investigadores. 

"Incluso cuando ha contactado ahora sigue con mensajes muy raros, que no concuerdan", añade.

"Todos los expertos con los que nosotros hemos hablado, incluso no expertos, lo tienen claro... y te dicen que les recuerda mucho al caso de Patricia Aguilar, la joven que fue captada por una secta peruana en Elche.

A día de hoy, las pocas comunicaciones que tienen con Anna son vía correo electrónico. 

El móvil lo enciende y lo apaga, de manera que el WhatsApp lo puede llegar a tener cuatro o cinco días sin estar operativo. 

"Los mensajes no son agresivos de momento, pero les ha pedido (a sus padres) directamente que retiren la denuncia", indica.

En ellos, reconoce "que no lo ha hecho bien" pero son mensajes "muy fríos, muy poco de ella".

 "Quien la conoce, bueno y quien no la conoce también, dice: esto no lo ha podido escribir ella, tiene que haber algo detrás... llámalo secta, una persona sola o lo que sea", añade.

"Todos los indicios nos llevan hasta ahí, y nos preocupa de hecho por eso, porque pueda ser un tema de esta gravedad. Más con todos los antecedentes que vamos teniendo", reconoce. 

Lo único que les consuela es ver que alguien como Patricia Aguilar, con todo lo que ha pasado, "ahora se la ve siguiendo perfectamente con su vida".

David y su familia se sienten muy agradecidos por tener el apoyo y el asesoramiento de la familia de la joven ilicitana, que estuvo 548 días bajo el yugo del gurú de Gnosis Perú (del que tuvo un hijo), tras convencerla de que fuese al país andino porque había sido elegida para repoblar el mundo ante un inminente apocalipsis.

Según última información, la familia de Anna Marín confirma que la joven de Elche ha sido captada por una secta de carácter ultra católico en Perú. 

Tras días sin saber de ella, el entorno de la desaparecida ha conseguido contactar el pasado domingo con Anna que les ha confirmado que se halla en el país suramericano y les ha comunicado su intención de no volver a España.

En un tono calcado a los que usan habitualmente los miembros de las sectas, con un léxico propio de Perú, la joven les ha dicho a través de mensajes de WhatsApp que nadie ha manipulado su voluntad y que no quiere que la sigan buscando. 

La familia asegura que la joven es víctima de una secta «pseudo religiosa» 

Este es el texto de la carta que dejó a sus familiares:

"Esto es una carta de despedida y de disculpas por marcharme de esta manera. Necesito este cambio. Tengo dinero suficiente, si algún día lo necesitáis os lo daré. Yo misma cosecharé mis propios cultivos y mi propio campo. Todo irá bien. Os quiero, familia". 

El texto levanta sospechas por su formalidad, lo cual apunta a una posible vinculación de la joven con una secta.

(Fuente texto e imágenes: diarios españoles diversos)