sábado, 7 de noviembre de 2026

Del palacio presidencial a los tribunales: expresidentes detenidos, condenados y encarcelados en Sudamérica

 


Un recorrido por los doce países sudamericanos durante los siglos XX y XXI, entre procesos por corrupción, crímenes de dictaduras y detenciones políticas.

La detención del expresidente paraguayo Santiago Peña, después de su destitución el 6 de noviembre de 2026, vuelve a plantear una pregunta que atraviesa la historia sudamericana: ¿qué ocurre cuando quienes ejercieron el máximo poder deben responder ante la justicia?

Según EFE, Peña quedó detenido en su domicilio por orden de la Fiscalía, en el contexto de las investigaciones relacionadas con el banco Ueno. Esta detención no constituye una condena penal, y la destitución mediante juicio político tampoco sustituye a una sentencia judicial.

El episodio invita a revisar una historia extensa y diversa. En Sudamérica, antiguos mandatarios han sido investigados por corrupción, condenados por violaciones de derechos humanos o encarcelados después de golpes de Estado. Otros recibieron sentencias que posteriormente fueron anuladas.

Antes de empezar: cuatro situaciones diferentes

Detenido: Ha sido privado de libertad, incluso temporalmente o en su domicilio. No implica culpabilidad.

Procesado o sometido a juicio: Enfrenta formalmente una causa penal. Puede terminar condenado, absuelto o sobreseído. 

Condenado: Ha recibido una sentencia de culpabilidad, que puede ser recurrible o firme. 

Encarcelado: Ha ingresado en un establecimiento de reclusión, por prisión preventiva o para cumplir una pena. 

También debe distinguirse la prisión domiciliaria del ingreso en una cárcel, y la detención política bajo una dictadura, del cumplimiento de una sentencia dictada con garantías judiciales.

Este recorrido reúne los principales casos documentados en los doce países independientes de Sudamérica. Incluye presidentes constitucionales, interinos y gobernantes de facto; no pretende ser un registro exhaustivo de cada denuncia, investigación o arresto ocurrido desde 1901. Se consideran hechos posteriores al ejercicio de la Presidencia o ligados directamente a su terminación.

Argentina: 

De los confinamientos militares a las condenas judiciales

La historia argentina ofrece ejemplos de situaciones muy distintas.

Hipólito Yrigoyen, derrocado en 1930, fue detenido y confinado en la isla Martín García. Marcelo Torcuato de Alvear también sufrió detenciones durante la década de 1930. Arturo Frondizi fue encarcelado después del golpe de 1962, mientras que María Estela Martínez de Perón permaneció privada de libertad entre 1976 y 1981. Fueron detenciones vinculadas a rupturas del orden constitucional, que deben diferenciarse de las condenas penales posteriores.

Los gobernantes de facto Jorge Rafael Videla, Roberto Viola, Leopoldo Fortunato Galtieri y Reynaldo Bignone, también pasaron por prisión. Sus expedientes tuvieron resultados diferentes: Videla, Viola y Bignone recibieron condenas por la represión ilegal; en el caso de Galtieri, debe distinguirse su condena por responsabilidades militares en la guerra de las Malvinas de los procesos por derechos humanos.

Carlos Menem cumplió arresto domiciliario preventivo en 2001 en la investigación por contrabando de armas. Fue condenado posteriormente en esa causa, pero resultó absuelto en 2018 por vulneración del derecho a ser juzgado en un plazo razonable. También recibió sentencias en otros expedientes, por lo que no corresponde resumir toda su trayectoria judicial mediante un único fallo.

Cristina Fernández de Kirchner recibió una condena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en la causa Vialidad. La sentencia quedó firme en junio de 2025 y se dispuso su cumplimiento bajo prisión domiciliaria.

Bolivia: 

Condenas por la dictadura y procesos recientes

Luis García Meza, gobernante de facto entre 1980 y 1981, fue condenado en 1993 a 30 años de prisión sin derecho a indulto por delitos cometidos durante su régimen. Detenido en Brasil en 1994 y extraditado en 1995, comenzó entonces a cumplir la pena en Bolivia.

Jeanine Áñez, presidenta interina entre 2019 y 2020, fue detenida en 2021 y condenada en 2022 a diez años de cárcel en el caso denominado «Golpe de Estado II». Sin embargo, el Tribunal Supremo de Justicia anuló esa sentencia en noviembre de 2025 y ordenó su liberación, al señalar vulneraciones del debido proceso. Esa condena no debe presentarse como vigente.

Luis Arce fue detenido en diciembre de 2025 en una investigación sobre el Fondo Indígena, relacionada con su anterior gestión como ministro. En septiembre de 2026, la justicia mantuvo su detención preventiva en el penal de San Pedro. La medida cautelar debe distinguirse de una condena.

Brasil: 

Prisión política, condenas anuladas y penas en ejecución

En el siglo XX sufrieron privación de libertad, en contextos políticos diferentes, Hermes da Fonseca, Washington Luís, Artur Bernardes, Café Filho y Juscelino Kubitschek. Algunos fueron detenidos después de golpes o durante gobiernos autoritarios.

En las últimas décadas destacan cuatro nombres:

Luiz Inácio Lula da Silva: estuvo preso entre abril de 2018 y noviembre de 2019. Sus condenas fueron anuladas en 2021 por el Supremo Tribunal Federal, que declaró incompetente al juzgado que había tramitado las causas.

Michel Temer: fue detenido preventivamente en 2019 en investigaciones relacionadas con corrupción. Esas detenciones no equivalieron a una condena y varios procesos terminaron favorablemente para él.

Fernando Collor de Mello: condenado a ocho años y diez meses por corrupción pasiva y lavado de dinero. Ingresó en prisión en abril de 2025 y posteriormente recibió prisión domiciliaria por motivos de salud.

Jair Bolsonaro: condenado a 27 años y tres meses por delitos relacionados con la tentativa de golpe de Estado. Comenzó a cumplir la pena en noviembre de 2025; una resolución del Supremo de julio de 2026 mantuvo su prisión domiciliaria humanitaria.

Chile: 

El caso Pinochet y el alcance de la justicia internacional

Augusto Pinochet, gobernante de facto entre 1973 y 1990, fue detenido en Londres el 16 de octubre de 1998, a raíz de la actuación de la justicia española.

Permaneció bajo arresto durante aproximadamente 500 días antes de regresar a Chile. Allí afrontó procesamientos por violaciones de derechos humanos, entre ellos los relacionados con la Caravana de la Muerte y la Operación Colombo.

Murió en 2006 sin una condena penal, por lo que su caso corresponde a detención y procesamiento, no a una pena de prisión cumplida tras sentencia. Su arresto se convirtió en un hito de la justicia internacional.

Colombia: 

Rojas Pinilla y los cambios judiciales del caso Uribe

Gustavo Rojas Pinilla, gobernante militar entre 1953 y 1957, fue detenido y sometido a un juicio ante el Senado. En 1959 recibió una sanción que lo privó de derechos políticos. Posteriores decisiones judiciales permitieron su rehabilitación durante 1966 y 1967. Debe distinguirse aquel procedimiento de una condena penal ordinaria a prisión.

Álvaro Uribe, presidente entre 2002 y 2010, estuvo bajo detención domiciliaria preventiva en 2020. En agosto de 2025 fue condenado en primera instancia a doce años de prisión domiciliaria por soborno en actuación penal y fraude procesal.

Pero el Tribunal Superior de Bogotá revocó esa condena y lo absolvió en octubre de 2025. Las partes acusadoras anunciaron recursos: no debe citarse la sentencia inicial omitiendo la absolución posterior.

Ecuador: 

Condenas que no siempre significaron ingreso en prisión

El país reúne antecedentes históricos y causas contemporáneas:

Eloy Alfaro: detenido en 1912 y asesinado en la Penitenciaría de Quito el 28 de enero de ese año. Su muerte fue un crimen contra un prisionero, no la ejecución de una sentencia judicial.

Lucio Gutiérrez: detenido al regresar al país en octubre de 2005. Recuperó la libertad en marzo de 2006 tras el sobreseimiento del proceso que lo había llevado a prisión.

Jamil Mahuad: condenado por peculado en relación con el feriado bancario de 1999. La pena inicial de doce años fue reducida a ocho y confirmada en casación en 2020. No cumplió esa pena en una cárcel ecuatoriana.

Rafael Correa: condenado en 2020 a ocho años por cohecho en el caso Sobornos. La sentencia no se tradujo en encarcelamiento en Ecuador, al encontrarse en Bélgica.

Lenín Moreno: condenado en primera instancia en agosto de 2026 a cinco años por cohecho en el caso Sinohydro. La posibilidad de recurrir impide confundir ese fallo inicial con una sentencia firme.

Abdalá Bucaram: detenido en investigaciones durante 2020 y condenado en septiembre de 2026 a nueve años y cuatro meses por delincuencia organizada en la comercialización irregular de insumos médicos durante la pandemia. Anunció una apelación.

Guyana: 

Un proceso penal que no debe convertirse en una falsa historia de encarcelamiento

Bharrat Jagdeo, presidente entre 1999 y 2011, compareció en 2015 ante un tribunal por una acusación privada de incitación al odio racial relacionada con un discurso político.

La causa fue objeto de decisiones que frenaron su tramitación y de posteriores controversias procesales. Las fuentes consultadas no permiten presentarlo como un expresidente condenado y encarcelado por ese expediente.

Su inclusión recuerda que un proceso judicial también puede existir sin detención ni condena. Tampoco debe afirmarse, sin una revisión histórica exhaustiva, que Guyana jamás haya tenido casos judiciales relacionados con antiguos mandatarios.

Paraguay: 

Antecedentes anteriores a Santiago Peña

Alfredo Stroessner, permaneció detenido durante unos días después de su derrocamiento en febrero de 1989, antes de partir al exilio en Brasil. Fue una detención ligada a la caída de su régimen.

Juan Carlos Wasmosy, afrontó un proceso por un auxilio financiero irregular al Banco Desarrollo. Recibió una condena en una etapa del expediente, pero la justicia confirmó posteriormente su absolución.

Luis Ángel González Macchi, recibió condenas por causas de corrupción y fue recluido en diciembre de 2006; después pasó a arresto domiciliario. La sentencia de ocho años por enriquecimiento ilícito y declaración falsa fue dejada sin efecto en 2007. No corresponde citarla como una condena vigente.

Santiago Peña, quedó detenido en su domicilio el 6 de noviembre de 2026, tras su destitución. Al cierre de esta publicación, su situación corresponde a una investigación penal con privación de libertad, sin condena penal.

Perú: 

Numerosos procesos, con resultados diferentes

Un antecedente histórico es Augusto B. Leguía, encarcelado después de su derrocamiento en 1930. Gravemente enfermo, murió en un hospital en febrero de 1932, después de su reclusión.

Entre los casos contemporáneos destacan:

Alberto Fujimori: Detenido en Chile en 2005 y extraditado en 2007. Condenado en 2009 a 25 años por homicidios y secuestros en los casos Barrios Altos, La Cantuta y otros. Salió de prisión en diciembre de 2023 por la restitución de un indulto; murió en 2024. |

Alejandro Toledo: Detenido en Estados Unidos y extraditado en 2023. Condenado en 2024 a 20 años y seis meses en el caso Interoceánica Sur. |

Ollanta Humala: Cumplió prisión preventiva en 2017-2018 y fue condenado a quince años en abril de 2025. El Tribunal Constitucional anuló el proceso en julio de 2026, recuperó la libertad y posteriormente se dispuso el archivo definitivo. |

Pedro Pablo Kuczynski: Detenido en 2019 y sometido después a arresto domiciliario. Dos expedientes por aportes electorales fueron archivados en 2026; esos archivos no deben confundirse con el cierre de todas las causas en su contra. 

Pedro Castillo: Detenido el 7 de diciembre de 2022 tras su intento de disolver el Congreso. Condenado en noviembre de 2025 a más de once años por conspiración para una rebelión. 

Martín Vizcarra: Recluido preventivamente en 2025 y condenado en primera instancia a catorce años por cohecho durante su anterior gestión como gobernador de Moquegua. En enero de 2026 se rechazó suspender la ejecución provisional de esa condena. |

(Fuentes de los casos: información judicial y oficial peruana, Tribunal Constitucional y agencias internacionales)

Surinam: 

Una condena firme que no llegó a cumplirse

Desi Bouterse, antiguo jefe militar y presidente entre 2010 y 2020, fue condenado a veinte años de prisión por su responsabilidad en los asesinatos de quince opositores en diciembre de 1982.

La sentencia fue confirmada definitivamente en 2023. Sin embargo, no se presentó para ingresar en prisión en enero de 2024 y permaneció prófugo hasta su muerte, en diciembre de ese año.

Fue condenado, pero no llegó a cumplir esa pena en la cárcel.

Uruguay: 

Los procesos por los crímenes de la dictadura

Juan María Bordaberry, elegido presidente y posteriormente protagonista del golpe de 1973, fue detenido en 2006. Recibió una condena de treinta años de prisión por atentado contra la Constitución y crímenes relacionados con la represión. Por motivos de salud pasó a reclusión domiciliaria.

Gregorio Álvarez, presidente de facto entre 1981 y 1985, fue detenido en 2007 y condenado por homicidios cometidos durante la dictadura. Cumplió prisión.

Estos antecedentes impiden afirmar que Uruguay carezca de expresidentes condenados: una afirmación limitada a determinadas etapas democráticas o a delitos de corrupción no puede extenderse a toda su historia.

Venezuela: 

Detenciones tras golpes, condenas por fondos públicos y un proceso en Estados Unidos

Isaías Medina Angarita, fue detenido después del golpe de 1945 y expulsado del país. 

Rómulo Gallegos fue privado de libertad tras el golpe de noviembre de 1948. 

Ambos son ejemplos de detenciones asociadas a rupturas constitucionales.

Marcos Pérez Jiménez, extraditado desde Estados Unidos, fue condenado en 1968 a cuatro años y un mes de prisión por delitos relacionados con el aprovechamiento ilícito de recursos públicos.

Carlos Andrés Pérez, fue condenado en 1996 a dos años y cuatro meses por malversación de fondos reservados. Cumplió la mayor parte de su privación de libertad bajo arresto domiciliario.

Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 y trasladado a Nueva York, permanece detenido mientras enfrenta cargos federales. Se ha declarado no culpable. Al cierre de este artículo no existe una sentencia condenatoria en ese proceso; además, su captura plantea controversias jurídicas distintas de las de una detención practicada por autoridades nacionales.

Lo que esta historia exige a las democracias

La trayectoria sudamericana reúne experiencias que deben examinarse por separado: persecución política, sanciones por corrupción, responsabilidad por crímenes de Estado y procesos que terminaron en absolución o nulidad.

El número de expresidentes presos, por sí solo, no mide la calidad de una democracia. También importa saber si las investigaciones fueron independientes, si las pruebas resistieron el juicio y si se respetó el derecho de defensa.

La responsabilidad pública exige que el poder pueda ser investigado. La justicia exige, además, que cada persona sea juzgada por hechos probados y que las absoluciones, anulaciones y sobreseimientos reciban la misma atención que las detenciones.

Haber ocupado la Presidencia no debe garantizar impunidad; haber sido detenido tampoco demuestra culpabilidad.

Ranking número expresidentes con casos mencionados en este post:

Puesto País Expresidentes
1.º Argentina 10
2.º Brasil 9
3.º Perú 7
4.º Ecuador 6
5.º Venezuela 5
6.º Paraguay 4
7.º Bolivia 3
8.º Colombia 2
8.º Uruguay 2
10.º Chile 1
10.º Guyana 1
10.º Surinam 1
Total 51
El ranking corresponde a los casos incluidos en el artículo, no a un censo histórico exhaustivo ni a una clasificación de corrupción. Incluye detenciones políticas, procesos, condenas y sentencias posteriormente anuladas.

Edición: EMA/ChatGPT/Fuentes varias especializadas formales.

viernes, 6 de noviembre de 2026

Perú y Estados Unidos: una puerta a la energía nuclear y al futuro de la Amazonía

 


El acuerdo de cooperación nuclear civil entre Perú y Estados Unidos abre una oportunidad para diversificar el suministro eléctrico, formar especialistas y evaluar tecnologías que podrían contribuir al desarrollo amazónico. Su alcance dependerá de los estudios y proyectos que se concreten.

Perú y Estados Unidos suscribieron el 3 de noviembre de 2026 un memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación nuclear civil. La iniciativa contempla asistencia técnica, capacitación y preparación regulatoria, con especial atención a los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, y otras tecnologías avanzadas. Se enmarca en la hoja de ruta peruana para incorporar energía nuclear a su matriz energética hacia 2040.

Para Perú, su importancia radica en ampliar las opciones con las que podrá atender sus necesidades energéticas futuras. La generación nuclear puede aportar electricidad continua y de bajas emisiones, complementando fuentes renovables como la solar y la eólica. Los reactores modulares ofrecen, además, la posibilidad de incorporar capacidad en unidades menores que las de las grandes centrales tradicionales. Sus ventajas económicas, sin embargo, deberán comprobarse en cada proyecto.

La Amazonía ocupa un lugar especial en esta perspectiva. El Congreso y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) ya habían señalado a las regiones amazónicas entre las posibles beneficiarias de estos reactores. La ley que promueve su desarrollo dispone evaluar su viabilidad en los departamentos donde resulte factible, respetando las normas ambientales y de seguridad nuclear.

El memorando puede contribuir a esa evaluación mediante conocimientos especializados y formación de profesionales. Si futuros estudios justifican su instalación, estas tecnologías podrían apoyar un suministro más estable y abrir oportunidades para actividades productivas y servicios públicos. Se trata de un potencial que requiere analizar la demanda, las condiciones locales y las alternativas disponibles.

La cooperación también tiene un alcance más amplio que la electricidad. El anuncio incluye aplicaciones en medicina nuclear, agricultura, nutrición, minería e investigación, así como seguridad del combustible gastado y gestión de residuos radiactivos. Esto ofrece oportunidades para fortalecer capacidades científicas peruanas en distintos sectores.

El acuerdo representa un paso de preparación: todavía no confirma la construcción de centrales en la Amazonía. La información anunciada no establece emplazamientos definitivos, número de reactores ni fechas de instalación. Será necesario resolver aspectos de financiamiento, licencias, seguridad, combustible y residuos, además de demostrar que los proyectos elegidos son convenientes para el país.

Para América Latina, el caso peruano plantea una cuestión de interés regional: cómo aprovechar nuevas tecnologías para ampliar el acceso a energía confiable y promover el desarrollo. Perú tiene ahora una oportunidad para formar profesionales, fortalecer sus instituciones y decidir con mayor conocimiento qué papel puede desempeñar la energía nuclear en su futuro.

EMA — El Magazine de América

jueves, 5 de noviembre de 2026

17 empresas alemanas miran al Perú. ¿Qué puede ganar el país?


El aeropuerto Jorge Chávez muestra hasta dónde ha llegado la inversión alemana en el Perú. Los submarinos Tipo 209 de la Marina y la formación dual del SENATI muestran otra faceta de la relación: décadas de cooperación técnica. Sobre esa base, una delegación de **17 empresas alemanas** llegó a Lima para explorar oportunidades en minería, energía, infraestructura y transporte. La pregunta para el Perú es qué proyectos podrían dejar más empleo especializado y capacidad industrial en el país.

El 30 de septiembre de 2026, el viceministro peruano de Relaciones Exteriores se reunió con Stefan Rouenhoff, secretario de Estado parlamentario del Ministerio Federal de Economía y Energía de Alemania. Algunas de las empresas que lo acompañaron ya operaban en el Perú y otras estaban evaluando su entrada. En ese encuentro, la Cancillería peruana destacó que Alemania era el tercer socio comercial del Perú dentro de la Unión Europea y su principal proveedor de importaciones dentro del bloque.

Una presencia que ya se ve en el Perú

El ejemplo más visible está en el Callao. **Fraport** posee el 80,01 % de Lima Airport Partners, la concesionaria del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. El nuevo terminal, en operación desde 2025, forma parte de la mayor inversión alemana en el Perú, según el Ministerio de Exteriores de ese país. 

En minería, la presencia alemana se aprecia sobre todo en el suministro de equipos, tecnología y servicios. Los dos países firmaron un acuerdo sobre materias primas en 2014 y, al año siguiente, se creó el Centro Peruano-Alemán de Negocios Mineros. También hay actividad en la agroindustria. Bayer produce semillas de frutas y hortalizas en el Perú y BASF ofrece soluciones agrícolas a cultivos de exportación. 

¿Dónde puede ganar más el Perú?

El cobre ofrece la oportunidad industrial más concreta. Entre las actividades representadas en la delegación figuró el procesamiento de este metal. Una inversión en ese rubro podría ayudar al Perú a realizar localmente más etapas del proceso, siempre que sean competitivas. También hay oportunidades en la automatización de plantas, la reutilización del agua y la gestión de relaves. Rouenhoff expresó asimismo interés en el litio de Puno, una posibilidad que depende de la viabilidad técnica, económica y ambiental de los proyectos. 

En el sector transportes, la ingeniería alemana podría aportar en señalización, electrificación y mantenimiento ferroviario. Para un corredor que conecte zonas productivas con puertos, el beneficio se vería en menores tiempos y costos de traslado. En el sector energía, las oportunidades incluyen modernizar redes eléctricas, incorporar almacenamiento y reducir el consumo de minas y plantas industriales. Estos son campos donde la visita abre conversaciones con posibles socios.

Más de seis décadas de cooperación

La cooperación alemana para el desarrollo lleva más de 60 años en el Perú. A través de la **GIZ**, Alemania presta asistencia técnica, y mediante el banco de desarrollo **KfW** financia programas y proyectos. Entre sus áreas de trabajo figuran el agua potable y el saneamiento, la protección de bosques y biodiversidad y el fortalecimiento de la gestión pública. En la Amazonía, por ejemplo, la colaboración ha incluido el manejo sostenible de bosques, herramientas para rastrear el origen de la madera y el trabajo con comunidades nativas.

Otros dos ejemplos ilustran lo que puede dejar una relación técnica sostenida. En el año 1984, SENATI incorporó con apoyo alemán la formación dual, que combina las clases con el aprendizaje práctico en empresas. Y desde 1971, la cooperación naval en torno a los submarinos Tipo 209 ha incluido la formación de submarinistas peruanos en Alemania y el apoyo a la modernización de las unidades en los talleres de SIMA Perú. 

Si las conversaciones se convierten en proyectos, el Perú tendrá una forma concreta de evaluar su aporte: ¿cuánto procesamiento se realizará en el país, cuántos técnicos se formarán y qué oportunidades tendrán los proveedores peruanos?. Vincular esas tres metas a una inversión en cobre sería una manera de aprovechar la experiencia de una relación que ya dio excelentes frutos en la formación industrial, el trabajo naval y el manejo aeroportuario.

*El Magazine Americano · EMA*

lunes, 2 de noviembre de 2026

EL RETORNO VENEZOLANO EN MOTOTAXI PERUANO ¿PODRÍA CONVERTIRSE EN UN IMPULSO A LA INDUSTRIA DEL PERÚ


Perú produce mototaxis, aunque conviene distinguir entre ensamblarlas en el país y fabricar todas sus piezas. 

Producción industrial: Honda Selva del Perú tiene una planta en Iquitos, en funcionamiento desde 2007, donde produce motocicletas y trimóviles, incluido el conocido Honda Motokar.  

Componentes peruanos: también hay proveedores locales que fabrican accesorios metálicos para mototaxis y espumas para asientos, entre otros elementos.  

Piezas importadas: una parte importante de los componentes llega del exterior. En una entrevista de 2023, Honda señaló que aproximadamente el 10 % de las partes de sus trimotos era de producción local; ese porcentaje corresponde a ese momento.  

Por tanto, sí existe producción de mototaxis en Perú, combinando ensamblaje y fabricación local de algunas piezas con componentes importados. No significa que sean vehículos íntegramente fabricados con piezas peruanas. 

¿En cantidades y valores la producción y el comercio de mototaxis es importante? 

Sí, es una actividad económica importante, especialmente por sus ventas, el empleo y el transporte local. Su dimensión comercial es mayor que la fabricación de componentes nacionales. 

Para apreciar su escala, estas son las ventas de trimotos nuevas, categoría que incluye mototaxis de pasajeros y vehículos de carga: 

Ventas en 2024, 102.213 unidades 

Ventas en 2025, 129.395 unidades 

Crecimiento anual, 26,6 % 

Promedio mensual de 2025, 10.783 unidades 

En 2025, las trimotos representaron el 30,4 % de las ventas conjuntas de motos y trimotos en Perú, según el boletín de Motolatam con información de la Asociación Automotriz del Perú. Estas cifras son ventas, no producción nacional.  

¿Cuánto dinero representa? No hay dato disponible, pero como referencia, un Honda Motokar se anuncia a un precio indicativo de S/10.000, sujeto a ubicación y condiciones. Si se aplicara hipotéticamente ese precio a las 129.395 trimotos vendidas en 2025, resultarían S/1.294 millones. Es un cálculo ilustrativo de escala, no una facturación oficial, porque los precios y tipos de vehículo varían. 

La producción local también tiene una escala industrial. En 2023, Honda informó que su planta de Iquitos tenía capacidad para 31.000 trimotos y 33.000 motocicletas anuales. Son capacidades de esa planta en aquel año, no cifras actuales de producción efectiva ni el total peruano.  

Perú tiene un mercado considerable y una base industrial que podría desarrollarse más. Además de vender vehículos, esta actividad sostiene talleres, repuestos y servicios de transporte. La oportunidad para aumentar su aporte industrial está en fabricar más piezas dentro del país: Honda ya había señalado planes para sustituir parte de sus componentes importados por producción en Iquitos.  

¿UN IMPULSO INESPERADO? 

muchos venezolanos que viven en Perú están regresando a su país en forma definitiva, llevando todos sus enseres en sus mototaxis, y pensando un poco más allá, ¿podría todo este movimiento ser el inicio de un proceso de exportaciones a nivel de Venezuela y luego Latinoamérica? porque el mototaxi es un transporte barato y por tanto ideal para muchas poblaciones de la región.  

Los retornados podrían ayudar a difundir el vehículo y crear contactos comerciales, si efectivamente lo llevan y lo utilizan para trabajar. Conocer su mantenimiento, mostrarlo a otros conductores y demandar repuestos podría abrir oportunidades. Eso es una hipótesis comercial razonable. 

Y algo muy importante, el retornado tendría trabaja inmediato brindando servicios de transporte local a muy bajo precio, algo que Venezuela necesita en este momento. 

De resultar, sería el inicio del milagro de la industria de mototaxis peruana con exportaciones a toda Latinoamérica. 

¿No creen, que los venezolanos que están retornando a su país en mototaxis, deberían recibir apoyo de las empresas vinculadas y del propio Estado peruano? 

viernes, 30 de octubre de 2026

GAS NATURAL: SERIA ADVERTENCIA DE LA SPH: FUERTE BAJA DE RESERVAS - URGE IMPULSAR EXPLORACIONES


 SPH: Perú pierde 65% de sus reservas de gas natural en doce años y urge impulsar la exploración

El gremio advierte que la reposición de reservas es insuficiente y pide atraer inversiones para fortalecer la seguridad energética del país.

Las reservas totales de gas natural del Perú disminuyeron 65% entre 2013 y 2025, principalmente por la producción acumulada y la limitada incorporación de nuevos proyectos, según el Libro Anual de Recursos de Hidrocarburos 2025, elaborado por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM).

Ante este escenario, la Sociedad Peruana de Hidrocarburos (SPH) destacó la necesidad de recuperar la actividad exploratoria y promover nuevas inversiones para asegurar el suministro energético a largo plazo.

El presidente de la SPH, Felipe Cantuarias, señaló que la reducción de las reservas no significa que el país haya agotado su potencial gasífero, pues todavía existen recursos que deben explorarse y evaluarse.

“La disminución de las reservas de gas natural nos recuerda, una vez más, que no podemos depender únicamente de los recursos que ya conocemos. 

Es fundamental recuperar la exploración, atraer nuevas inversiones y desarrollar proyectos que permitan asegurar la disponibilidad de este recurso en el largo plazo”, afirmó.

De acuerdo con el gremio, entre 2024 y 2025 las reservas probadas de gas natural disminuyeron 8,5%. 

Esta variación se atribuye principalmente a la producción del periodo y a revisiones técnicas de las estimaciones en determinados yacimientos. 

Cantuarias indicó que la reposición de los volúmenes extraídos ha sido insuficiente, debido principalmente a la ausencia de nuevos proyectos de exploración y desarrollo gasífero.

Según cifras del MINEM, los contratos de exploración pasaron de 41 en 2015 a solo cinco en 2025. 

En ese último año, además, se registraron 25 contratos en fase de explotación.

En paralelo, el MINEM estima que el Perú cuenta con 45,6 trillones de pies cúbicos (TCF) de recursos prospectivos de gas natural, asociados a acumulaciones aún no descubiertas. 

Estos volúmenes no constituyen reservas disponibles, ya que su existencia y viabilidad deben determinarse mediante trabajos de exploración.

Esta es una parte del artículo de Barbara Socorro cuya versión completa puede ver en RUMBO MINERO