¿Vuelve el petróleo al norte del Perú? Anadarko avanza hacia una perforación decisiva
Una noticia importante para el futuro energético del Perú acaba de producirse casi silenciosamente. La exploración de petróleo y gas frente a las costas de La Libertad y Lambayeque está pasando de los estudios geológicos y sísmicos a una etapa mucho más concreta: la perforación de un pozo exploratorio.
La empresa Anadarko Perú, vinculada a Occidental Petroleum (Oxy), ha decidido ingresar al Tercer Periodo Exploratorio de su proyecto en la Cuenca Trujillo. Esta nueva etapa comprende la perforación de su primer pozo en el Lote Z-62, prevista para 2027.
No significa todavía que se haya descubierto un gran yacimiento petrolero. Pero sí significa que los resultados obtenidos hasta ahora han sido suficientemente interesantes como para justificar el costoso paso siguiente: perforar y comprobar qué existe realmente bajo el fondo del mar.
Tres grandes lotes frente al norte peruano
El proyecto comprende los lotes Z-61, Z-62 y Z-63, situados en aguas profundas frente a las costas de La Libertad y Lambayeque.
Durante 2024, Anadarko realizó un enorme estudio de sísmica marina 3D que comprendió aproximadamente 6.018 kilómetros cuadrados. Según PERUPETRO, fue el mayor levantamiento sísmico 3D efectuado hasta entonces en la costa del Pacífico.
Solamente estos estudios representaron una inversión aproximada de 40 millones de dólares.
La sísmica 3D permite obtener una representación detallada de las estructuras geológicas existentes debajo del fondo marino. No demuestra por sí misma que exista petróleo comercialmente explotable, pero permite localizar las estructuras donde podría haberse acumulado petróleo o gas.
¿Qué encontraron?
Aquí aparece la parte más interesante.
Anadarko-Oxy ha comunicado al Ministerio de Energía y Minas que está culminando la interpretación de estudios sísmicos 2D y 3D y que estos permitieron identificar prospectos de alto potencial hidrocarburífero.
Además, existen evidencias naturales obtenidas mediante imágenes satelitales y los denominados drop cores, pequeñas muestras extraídas del fondo marino, que respaldarían la existencia de un sistema petrolero activo.
Esto no equivale a haber encontrado un yacimiento comercial.
Para saberlo es necesario perforar.
Y precisamente por eso el pozo del Z-62 será tan importante.
El momento de la verdad llegará en 2027
PERUPETRO señala que la perforación del primer pozo exploratorio está prevista para 2027.
Un pozo exploratorio permite atravesar las diferentes formaciones geológicas y determinar directamente si contienen petróleo o gas, en qué cantidades, con qué características y bajo qué condiciones.
Por ello, 2027 podría convertirse en un año decisivo para conocer el verdadero potencial petrolero de esta parte del mar peruano.
Si el resultado fuera negativo, las expectativas tendrían que revisarse.
Si fuera positivo, comenzarían nuevos estudios y perforaciones para determinar el tamaño del descubrimiento y establecer si su explotación resulta técnica, ambiental y económicamente viable.
Es decir, incluso un descubrimiento exitoso no significaría comenzar inmediatamente la producción.
¿Podría tratarse de un descubrimiento importante?
Las expectativas existen, pero deben manejarse con prudencia.
En años anteriores se difundieron estimaciones muy elevadas sobre el potencial de los lotes Z-61, Z-62 y Z-63. Sin embargo, estamos hablando de recursos prospectivos, no de reservas petroleras demostradas.
Esta diferencia es fundamental.
Un recurso prospectivo representa hidrocarburos que los estudios geológicos indican que podrían existir.
Una reserva comprobada requiere un grado de certeza mucho mayor y, además, debe existir la posibilidad de explotarla comercialmente.
Por eso sería prematuro afirmar que el Perú ha encontrado un nuevo gran yacimiento.
Lo que sí puede afirmarse es que las investigaciones han avanzado lo suficiente como para justificar una perforación exploratoria.
¿Por qué sería tan importante para el Perú?
Perú continúa necesitando importar una parte importante de los hidrocarburos que consume. Esto significa una salida considerable de divisas y una dependencia de los mercados internacionales.
Un descubrimiento comercial importante podría contribuir a modificar esta situación.
Dependiendo de su magnitud y características, podría aumentar la producción nacional, reducir importaciones, generar inversiones, crear actividad económica asociada a la industria de hidrocarburos y fortalecer la seguridad energética.
También podría generar nuevas oportunidades para puertos, servicios marítimos, logística, ingeniería, mantenimiento y proveedores nacionales.
Pero todo ello dependerá de algo que todavía desconocemos: cuánto petróleo o gas existe realmente y si puede explotarse comercialmente.
Una exploración ambientalmente exigente
También existe otro aspecto que no debe ignorarse.
Estamos hablando de exploración offshore frente a una costa donde existen importantes ecosistemas y actividades pesqueras.
El desarrollo del proyecto debe cumplir los procedimientos de evaluación ambiental correspondientes. PERUPETRO y SENACE han abordado precisamente el Estudio de Impacto Ambiental relacionado con el Lote Z-62 y los estándares que deberán cumplirse.
Una eventual riqueza petrolera solo será verdaderamente beneficiosa si puede desarrollarse con altos niveles de seguridad operacional y protección ambiental.
Perú vuelve a mirar hacia su mar
Durante décadas, cuando se hablaba de petróleo peruano, la atención se concentraba principalmente en Talara y en los tradicionales campos petroleros del noroeste.
Ahora la mirada se está desplazando también hacia aguas más profundas.
El enorme territorio marítimo peruano continúa siendo mucho menos conocido geológicamente que otras grandes regiones petroleras del mundo.
Los avances de Anadarko en la Cuenca Trujillo pueden ayudar a cambiar esta situación.
2027 será la fecha que debemos observar
La noticia verdaderamente importante no es que el Perú haya encontrado ya un gigantesco yacimiento petrolero.
Todavía no lo sabemos.
La noticia es que después de años de estudios, millones de dólares invertidos y miles de kilómetros cuadrados investigados mediante sísmica marina, la exploración está llegando finalmente a la prueba decisiva.
En 2027, una perforación en el Lote Z-62 deberá comenzar a responder una pregunta que puede tener enormes consecuencias económicas y energéticas:
¿Existe bajo el mar del norte peruano un nuevo gran recurso de petróleo o gas capaz de ser explotado comercialmente?
Todavía no tenemos la respuesta.
Pero estamos mucho más cerca de conocerla.