En las montañas del sur del Perú existe una extraordinaria ciudad inca que todavía recibe una fracción mínima de los visitantes que llegan a Machu Picchu.
Se trata de Choquequirao, uno de los conjuntos arqueológicos más impresionantes del país.
Durante mucho tiempo su aislamiento ha sido, paradójicamente, su mayor dificultad y al mismo tiempo una de sus principales virtudes.
Llegar hasta Choquequirao exige actualmente una larga y exigente caminata. Esto ha permitido conservar en buena medida la sensación de encontrarse ante un lugar extraordinario, remoto y todavía alejado del turismo masivo.
Pero el Perú prepara un proyecto que podría cambiar radicalmente esta situación.
El denominado Proyecto Choquequirao contempla un moderno sistema de transporte por cable y nueva infraestructura turística destinada a facilitar el acceso al monumento.
Su magnitud permite formular una pregunta inevitable:
¿Puede Choquequirao convertirse en el segundo gran polo arqueológico y turístico internacional del Perú?
Una ciudad inca entre montañas
Choquequirao se encuentra en un impresionante entorno montañoso sobre el valle del río Apurímac.
Su arquitectura incluye plazas, terrazas, recintos ceremoniales, viviendas y sistemas agrícolas que muestran la extraordinaria capacidad de los incas para adaptar sus construcciones a la geografía andina.
Su propio nombre, proveniente del quechua, suele traducirse como “Cuna de Oro”.
Pero existe una diferencia fundamental respecto de Machu Picchu.
Mientras este último dispone de conexiones ferroviarias y transporte organizado que permiten recibir enormes cantidades de visitantes, llegar hasta Choquequirao sigue siendo una aventura.
Y allí aparece el gran proyecto.
Un teleférico podría cambiarlo todo
El Estado peruano proyecta mejorar radicalmente la accesibilidad mediante un sistema de transporte por cable.
La propuesta contempla dos tramos de teleférico por el lado de Cusco y uno por el lado de Apurímac.
En conjunto, el sistema tendría más de 10,6 kilómetros.
Desde Cusco, el acceso partiría de la zona de Yanama y tendría estaciones vinculadas con Abra San Juan, Maizal y Abra Choquequirao.
Desde Apurímac, partiría de Huanipaca, con estaciones en Kiuñalla y Unión, atravesando el espectacular cañón del río Apurímac.
El cambio sería extraordinario.
Según ProInversión, un desplazamiento que actualmente requiere más de dos días podría reducirse, mediante el sistema de transporte por cable, a aproximadamente 20 minutos.
Esto modificaría completamente las posibilidades turísticas del lugar.
De miles a más de un millón de visitantes
Aquí aparece una de las cifras más sorprendentes del proyecto.
ProInversión estima que la nueva infraestructura podría permitir que Choquequirao reciba más de un millón de visitantes anuales.
La diferencia con la situación actual sería enorme.
Ya no estaríamos hablando exclusivamente de un destino para excursionistas experimentados y viajeros dispuestos a realizar largas caminatas.
Choquequirao se convertiría en un destino accesible para una parte mucho mayor del turismo nacional e internacional.
Personas mayores, familias y viajeros que actualmente no pueden realizar varios días de trekking tendrían la posibilidad de conocer este extraordinario patrimonio arqueológico.
Y esto podría tener importantes consecuencias para la economía regional.
No será solamente un teleférico
Es importante aclarar algo.
El proyecto es mucho más amplio que instalar unas cabinas atravesando las montañas.
También contempla estaciones centrales, vías turísticas, mejoras en los caminos de trekking, puestos de control, miradores, centros para arrieros, accesos vehiculares y mejoras en los recorridos internos del monumento.
Además, deberá incorporar trabajos relacionados con la conservación del sitio arqueológico.
El objetivo es crear una infraestructura turística integral alrededor de Choquequirao.
La modalidad prevista es una Asociación Público-Privada, mediante la cual el sector privado participaría en el diseño, financiamiento, construcción, operación y mantenimiento del componente correspondiente.
Una inversión que ya supera los US$360 millones
Las estimaciones del costo del proyecto han ido cambiando conforme avanzó su estructuración.
En 2024 se hablaba de aproximadamente US$220 millones.
Posteriormente la cifra aumentó hasta alrededor de US$261 millones.
La información actualmente publicada por ProInversión para su cartera de proyectos sitúa el monto en aproximadamente US$363,25 millones.
Esto permite comprender la magnitud de la iniciativa.
No estamos ante una pequeña obra turística.
Estamos ante uno de los proyectos de infraestructura turística más ambiciosos emprendidos por el Perú.
Cusco y Apurímac podrían beneficiarse juntos
Este aspecto me parece especialmente importante.
Choquequirao puede convertirse en un instrumento de integración económica entre Cusco y Apurímac.
El turismo peruano se encuentra fuertemente concentrado en determinados destinos.
Cusco es el ejemplo más evidente.
Millones de viajeros llegan atraídos principalmente por Machu Picchu, Cusco, el Valle Sagrado y otros atractivos próximos.
Pero un gran destino turístico genera mucho más que ingresos por entradas.
Necesita hoteles.
Restaurantes.
Transporte.
Guías turísticos.
Artesanos.
Agencias de viajes.
Proveedores de alimentos.
Comercio.
Servicios.
Y trabajadores.
Si Choquequirao logra atraer cientos de miles de nuevos visitantes, una parte importante de ese movimiento económico podría distribuirse por localidades que actualmente participan mucho menos del gran circuito turístico internacional.
Un nuevo circuito turístico del sur peruano
Aquí aparece quizá la oportunidad más interesante.
Choquequirao no debería desarrollarse como un destino aislado.
Podría integrarse dentro de un enorme circuito turístico que incluyera:
Cusco – Valle Sagrado – Machu Picchu – Choquequirao – Apurímac, junto con otros atractivos naturales, arqueológicos y culturales.
El visitante internacional que actualmente permanece determinados días en Cusco podría encontrar razones para ampliar su estadía.
Esto es económicamente muy importante.
Para un país turístico no solamente interesa aumentar el número de visitantes.
También interesa conseguir que permanezcan más días y que conozcan más regiones.
Cada jornada adicional significa alojamiento, alimentación, transporte, visitas y compras.
Choquequirao podría ayudar a diversificar el turismo peruano.
¿Un segundo Machu Picchu?
Es frecuente encontrar esta comparación.
Choquequirao es llamado algunas veces “el segundo Machu Picchu”.
Pero quizá esta no sea la mejor manera de entenderlo.
Choquequirao no necesita convertirse en una copia de Machu Picchu.
Tiene identidad propia.
Su espectacular ubicación, su extensión, su arquitectura y especialmente la experiencia de aislamiento que actualmente ofrece constituyen precisamente parte de su atractivo.
Por eso el gran desafío será encontrar un equilibrio.
Hacer Choquequirao más accesible sin destruir aquello que hace extraordinario a Choquequirao.
El riesgo del éxito
Un millón de visitantes al año puede representar una extraordinaria oportunidad económica.
Pero también supone una enorme responsabilidad.
Más turistas significan mayor presión sobre los restos arqueológicos, mayor producción de residuos, mayor consumo de agua, nuevas construcciones, hoteles, restaurantes, carreteras y servicios.
También pueden aparecer crecimiento urbano desordenado, comercio informal y presión sobre el paisaje.
Por eso el éxito del proyecto no debería medirse exclusivamente contando turistas.
Debería medirse también por la capacidad para preservar el monumento y su entorno.
La capacidad de carga turística tendrá que estudiarse cuidadosamente.
No tendría sentido facilitar el acceso a Choquequirao para terminar deteriorando aquello que precisamente queremos mostrar al mundo.
El trekking no debería desaparecer
Hay además otro aspecto que merece atención.
El teleférico no debería significar el final de las rutas tradicionales de caminata.
Todo lo contrario.
Ambas experiencias pueden coexistir.
Un visitante podría llegar rápidamente mediante transporte por cable.
Otro podría preferir caminar durante varios días por los Andes para experimentar la llegada a Choquequirao de una manera completamente diferente.
De hecho, el propio proyecto contempla mejorar caminos de trekking.
Esto permitiría ofrecer distintos productos turísticos: cultural, arqueológico, naturaleza y aventura.
Una oportunidad para crear un turismo de mayor calidad
El Perú tiene una ventaja que muy pocos países poseen.
Dispone de una combinación excepcional de arqueología, naturaleza, gastronomía y culturas vivas.
Choquequirao reúne varios de estos elementos en un solo lugar.
Pero convertir esa riqueza en desarrollo requiere planificación.
No basta con llevar un millón de turistas.
Hay que conseguir que las comunidades próximas participen de los beneficios económicos.
Que aparezcan buenos alojamientos.
Buenos restaurantes.
Guías capacitados.
Artesanía de calidad.
Servicios seguros.
Transporte organizado.
Y emprendimientos locales.
Si la mayor cantidad de visitantes genera únicamente congestión y deterioro ambiental, habremos desaprovechado la oportunidad.
Si genera empresas, empleo, infraestructura y conservación patrimonial, estaremos ante un modelo mucho más interesante.
Machu Picchu podría dejar de estar tan solo
Durante décadas, la imagen turística internacional del Perú ha dependido enormemente de Machu Picchu.
Eso constituye una enorme fortaleza, pero también una concentración excesiva.
Perú posee cientos de sitios arqueológicos extraordinarios.
Caral, Chan Chan, Kuélap, Sipán, las Líneas de Nazca y Choquequirao demuestran que la riqueza arqueológica peruana es muchísimo mayor.
Desarrollar nuevos grandes destinos permitiría distribuir mejor los flujos turísticos y mostrar al visitante que la historia peruana no puede resumirse en un solo monumento.
Choquequirao tiene condiciones excepcionales para convertirse en uno de ellos.
Un proyecto que debemos seguir atentamente
El Proyecto Choquequirao continúa formando parte de la cartera de ProInversión.
Su ejecución todavía requiere completar etapas administrativas, contractuales, técnicas y posteriormente constructivas.
Por eso sería incorrecto hablar como si el teleférico estuviera terminado o como si el millón de visitantes estuviera garantizado.
Son proyecciones.
Pero el proyecto existe, su dimensión es considerable y la decisión de mejorar la accesibilidad de Choquequirao puede producir una transformación profunda en esta parte del sur peruano.
¿Estamos ante el nacimiento de un nuevo gran destino mundial?
Choquequirao posee algo que ninguna infraestructura puede fabricar: un patrimonio arqueológico extraordinario situado en uno de los paisajes más espectaculares de los Andes.
La infraestructura solamente puede facilitar que el mundo lo conozca.
El gran desafío del Perú será hacerlo correctamente.
Si el proyecto logra combinar accesibilidad, inversión, participación de las comunidades, desarrollo regional y una protección rigurosa del patrimonio, Choquequirao podría convertirse durante las próximas décadas en uno de los grandes destinos arqueológicos de América.
No necesariamente en “otro Machu Picchu”.
Quizá en algo mucho mejor:
Choquequirao, reconocido internacionalmente por su propio nombre y por su propia historia.
