El acuerdo de cooperación nuclear civil entre Perú y Estados Unidos abre una oportunidad para diversificar el suministro eléctrico, formar especialistas y evaluar tecnologías que podrían contribuir al desarrollo amazónico. Su alcance dependerá de los estudios y proyectos que se concreten.
Perú y Estados Unidos suscribieron el 3 de noviembre de 2026 un memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación nuclear civil. La iniciativa contempla asistencia técnica, capacitación y preparación regulatoria, con especial atención a los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR, y otras tecnologías avanzadas. Se enmarca en la hoja de ruta peruana para incorporar energía nuclear a su matriz energética hacia 2040.
Para Perú, su importancia radica en ampliar las opciones con las que podrá atender sus necesidades energéticas futuras. La generación nuclear puede aportar electricidad continua y de bajas emisiones, complementando fuentes renovables como la solar y la eólica. Los reactores modulares ofrecen, además, la posibilidad de incorporar capacidad en unidades menores que las de las grandes centrales tradicionales. Sus ventajas económicas, sin embargo, deberán comprobarse en cada proyecto.
La Amazonía ocupa un lugar especial en esta perspectiva. El Congreso y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) ya habían señalado a las regiones amazónicas entre las posibles beneficiarias de estos reactores. La ley que promueve su desarrollo dispone evaluar su viabilidad en los departamentos donde resulte factible, respetando las normas ambientales y de seguridad nuclear.
El memorando puede contribuir a esa evaluación mediante conocimientos especializados y formación de profesionales. Si futuros estudios justifican su instalación, estas tecnologías podrían apoyar un suministro más estable y abrir oportunidades para actividades productivas y servicios públicos. Se trata de un potencial que requiere analizar la demanda, las condiciones locales y las alternativas disponibles.
La cooperación también tiene un alcance más amplio que la electricidad. El anuncio incluye aplicaciones en medicina nuclear, agricultura, nutrición, minería e investigación, así como seguridad del combustible gastado y gestión de residuos radiactivos. Esto ofrece oportunidades para fortalecer capacidades científicas peruanas en distintos sectores.
El acuerdo representa un paso de preparación: todavía no confirma la construcción de centrales en la Amazonía. La información anunciada no establece emplazamientos definitivos, número de reactores ni fechas de instalación. Será necesario resolver aspectos de financiamiento, licencias, seguridad, combustible y residuos, además de demostrar que los proyectos elegidos son convenientes para el país.
Para América Latina, el caso peruano plantea una cuestión de interés regional: cómo aprovechar nuevas tecnologías para ampliar el acceso a energía confiable y promover el desarrollo. Perú tiene ahora una oportunidad para formar profesionales, fortalecer sus instituciones y decidir con mayor conocimiento qué papel puede desempeñar la energía nuclear en su futuro.
EMA — El Magazine de América
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