La existencia de "La Confederación" es un tema verdaderamente preocupante para la seguridad del Perú.
«La Confederación» es una presunta organización criminal formada por cabecillas de distintas bandas delictivas que, en lugar de enfrentarse, habrían decidido colaborar para desarrollar actividades criminales desde el interior de una prisión de máxima seguridad.
Lo sorprendente es que sus integrantes habrían conseguido organizar una auténtica central de operaciones delictivas dentro del penal Ancón I, en Lima, con capacidad para dirigir extorsiones, coordinar ataques y obtener importantes ingresos económicos.
La investigación fue difundida a finales de septiembre de 2026 por Cuarto Poder y América Noticias.
1 ¿Quiénes integran «La Confederación»?
Según las investigaciones fiscales y policiales, entre los principales personajes vinculados a esta estructura aparecen:
- Wilfredo Montalvo Malqui, alias «Lápiz»: señalado como presunto líder de la organización y vinculado a «Los Malditos de Huáscar».
- Jimmy Larry Bazán Valderrama, alias «Chato Bazán»: considerado uno de sus principales colaboradores. Es hermano de Jolín Bazán, vinculado a la organización criminal «La Jauría» de Trujillo.
- Luis Galarza Benvenuto, alias «Canco»: habría asumido el control de las operaciones internas después del traslado de «Lápiz» a otro penal.
- Yojairo Arancibia Sevillano: otro de los internos investigados por su presunta participación en la estructura.
La característica más inquietante es que algunos de estos delincuentes pertenecían a bandas anteriormente rivales.
Su colaboración podría representar una evolución del crimen organizado hacia estructuras más complejas.
2 ¿Cómo funcionaba la organización?
La investigación describe un sistema con varias actividades:
Extorsiones: Amenazas a comerciantes, transportistas y otros ciudadanos
Sicariato: Coordinación de ataques mediante colaboradores en libertad
Comunicaciones: Uso clandestino de celulares e internet
Narcotráfico: Comercialización de drogas dentro del establecimiento
Negocio telefónico: Alquiler de celulares a otros reclusos
Expansión territorial: Operaciones investigadas en Lima y el norte de Chile
Según los reportajes, los ingresos ilícitos de la estructura habrían alcanzado aproximadamente 2 millones de soles desde 2025.
Las fuentes atribuyen estos ingresos a distintas actividades, por lo que no corresponde considerarlos exclusivamente producto de extorsiones.
3 El descubrimiento de una central clandestina dentro del penal
Durante una intervención fiscal y policial en septiembre de 2026 se encontraron:
- 32 teléfonos celulares activos, ocultos en medias sobre el techo del comedor.
- Un dispositivo de conexión a internet clandestino.
- Drogas y objetos punzocortantes.
- Equipos que habrían permitido comunicarse con colaboradores externos.
También se descubrieron importantes deficiencias en los controles penitenciarios, incluyendo equipos de inspección que no funcionaban y numerosas cámaras de seguridad que no grababan.
Este descubrimiento plantea una cuestión fundamental: ¿cómo pudieron introducirse y mantenerse operativos tantos equipos de comunicación en un penal de máxima seguridad?
4 Última novedad: traslado de seis presos peligrosos
19 de octubre de 2026
La noticia más reciente es que se ha ejecutado el traslado de seis internos de alta peligrosidad vinculados a «La Confederación», que permanecían recluidos en Ancón I.
La operación contó con la participación del Grupo de Operaciones Especiales del INPE, la Policía Nacional y el Ejército peruano.
Según la información difundida por la Agencia Andina, la decisión fue consecuencia de labores de inteligencia penitenciaria y busca impedir que continúen desarrollándose actividades delictivas desde las cárceles.
Además, el 1 de octubre se informó del cese del director y subdirector de Ancón I, así como de una reorganización de su personal de seguridad.
5 ¿Qué significa esto para la seguridad del Perú?
El aspecto más grave no es solamente la existencia de otra organización criminal, sino la posibilidad de que las prisiones se conviertan en centros de coordinación de distintas bandas delictivas.
De confirmarse plenamente la estructura investigada, sus implicaciones serían importantes:
-La delincuencia organizada podría superar sus rivalidades para compartir recursos, contactos y territorios.
-Los cabecillas encarcelados podrían mantener el control sobre delincuentes que permanecen en libertad.
-La corrupción o las fallas del sistema penitenciario podrían facilitar la continuidad de las operaciones criminales.
-Las alianzas podrían extender sus actividades a otros países, como sugieren las investigaciones sobre Chile.
Es importante distinguir entre las evidencias materiales encontradas, como los teléfonos, y las responsabilidades individuales o conexiones internacionales que todavía deben acreditarse judicialmente.
En conclusión, la Confederación» podría representar una transformación importante del crimen organizado peruano: pasar de bandas relativamente independientes a una estructura de cooperación entre cabecillas, incluso desde establecimientos penitenciarios.
Para combatirla no bastaría con trasladar presos.
Será necesario identificar sus redes financieras, sus colaboradores externos, los mecanismos de comunicación y las posibles complicidades dentro del sistema carcelario.
Este caso merece un análisis especial porque pone de manifiesto que encarcelar a un delincuente peligroso no necesariamente significa neutralizar su capacidad para dirigir actividades criminales.
Y, algo evidente el INPE ya no es entidad confiable y debe ser sustituida

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